La ciencia está resolviendo algunos de los secretos del éxito equino.80% de los purasangre actuales son herederos de Eclipse.Eclipse, el legendario caballo de carreras del siglo XVIII, contribuyó a la línea de sangre de 80% de los purasangre modernos.
Sin embargo, pese a su récord imbatible, Eclipse, el "padre de los caballos de carrera modernos", estaba dentro del promedio en lo que al tamaño de las patas se refiere. Este es el veredicto del Royal Veterinary College (RVC, por sus siglas en inglés) que ha reconstruido una de las patas del animal para determinar qué lo hizo un ganador.

Tal parece que el cuerpo de Eclipse se ubica en el centro del rango normal, lo cual le otorga las características perfectas para correr.
"Estar en el promedio es bueno desde la perspectiva de las carreras de caballo", le dijo a la BBC Alan Wilson, del RVC.
"Desde el punto de vista de sus huesos, Eclipse está justo en el medio de lo que podría ser típico para un caballo de carreras".
Receta ganadora
Eclipse nació en 1764, año en el que ocurrió un eclipse solar. Con facilidad superaba a sus otros congéneres llegando a ganar 18 competencias antes de que dejara de competir y fuera destinado tan solo a procrear, principalmente porque nadie quería que sus caballos compitieran contra él.
Fue el padre de tres ganadores del Derby y determinó la línea de sangre de muchos de los grandes purasangre contemporáneos.
Un corazón de gran tamaño y unos pulmones poderosos deben haber jugado un papel importante (en el éxito de Eclipse). Otro atributo que distingue a algunos caballos entre sus competidores es su "espíritu" o su "voluntad para ganar"
Alan Wilson, RCV
El caballo fue disecado a su muerte y su esqueleto ha sido exhibido a lo largo de muchos años en el Museo Nacional de Carreras de Caballo localizado en Newmarket, al este de Inglaterra.
Wilson y la estudiante Renate Weller utilizaron el esqueleto para tratar de descifrar el secreto de su éxito.
Utilizando retratos de Eclipse y recuentos contemporáneos de las carreras, reconstruyeron una de sus patas y la compararon con la forma y la estructura de los caballos contemporáneos.
Analizaron entonces su esqueleto y realizaron modelos computarizados con los movimientos de los equinos.
Descubrieron que la morfología de los huesos en la patas de Eclipse era como la del promedio actual de su especie.
Tal parece que, difícilmente, el paso de cientos de años en la cría de caballos ha cambiado la "receta" para un ejemplar ganador.
Legado de retrato
Un tamaño promedio parece ser determinante para garantizar el triunfo.
Wilson dijo que era fascinante utilizar viejos esqueletos como reservorio de información para ver como han cambiado las percepciones a lo largo de los años acerca de lo que piensa la gente sobre cómo debería lucir un caballo de carreras.
"Al mirar una pintura de George Stubbs, no parecería observarse a un caballo de carreras moderno", señaló. "Pero resulta que es nuestra percepción la que ha cambiado, no los caballos".
Las pinturas antiguas no siempre proporcionan datos exactos, añadió Wilson, porque se realizaban para impresionar al propietario por lo que es probable que algunos rasgos del animal se exageraran.
Así que, si la estructura ósea de Eclipse no era excepcional, ¿qué lo hizo el ganador que fue?
A la espera
Eclipse nació en 1764. Con facilidad superaba a otros caballos de carrera y llegó a ganar 18 competencias antes de que dejara de competir y fuera destinado tan solo a procrear
Un corazón de gran tamaño y unos pulmones poderosos, evidenciados durante la disección, deben haber jugado un papel importante. Otro atributo que distingue a algunos caballos entre sus competidores es su "espíritu" o su "voluntad para ganar", aseguró Wilson.
Respuestas adicionales podrían encontrarse en los estudios de ADN previstos con Eclipse. Los científicos esperan extraer el material genético de los huesos del animal, de sus cascos y sus dientes para saber cuáles son los componentes genéticos.
Hasta entonces los seguidores de las carreras de caballos tendrán que confiar en la vieja fórmula de entrenar físicamente al caballo.
Pero este último estudio demuestra, quizá, que hay un elemento verdadero en ese viejo adagio según el cual algunos apostadores pueden escoger a un ganador con tan sólo mirar al caballo.
fuente: BBC.com
|