Son
muy desarrollados, sus instintos básicos, tal es el caso
del sentido del tacto el cual funciona del mismo modo que en todos
los seres, el de la vista y el auditivo son peculiares de la especie.
Los
ojos no enfocan juntos en general a objetos enfrente, sin embargo
permiten una visión lateral muy importante, la visión
posterior se dá cuando el animal alza la cabeza, la visión
panorámica es parte del equipo protector, sin embargo es
un obstáculo en el salto ya que su visión no es
completamente útil al contrario es bastante forzada, ya
que puede visualizar una valla a una distancia aproximada de 13.50
m., al llegar a una distancia de 1.20 m. el animal por naturaleza
ladea su cabeza para poder ver la valla con un solo ojo, por lo
cual el caballo salta casi a ciegas, aunque puede darse el caso
de que el jinete le permita una cierta libertad en la cabeza y
cuello para que pueda enfocar el obstáculo a saltar.
Su
audición parece como una caja de resonancia, es muy aguda,
manipula sus orejas a voluntad hacia el sonido, lo cual lo hace
extraordinariamente receptivo a la voz humana.
El sentido del olfato es pronunciado, la costumbre de los antiguos
jinetes de frotarse la manos con un liquido aromático es
de gran sabiduría practica, el olor a miedo y muerte es
fácil de percibir por éste y reacciona en consecuencia;
así como el olor a sangre la reacción es una completa
excitación.
El
tacto es de suma importancia, adquieren seguridad al tocar con
un casco los objetos que se encuentran en el suelo, y cuando huelen
un objeto lo tocan con la nariz, lo cual les dá mayor seguridad.
Los caballos son muy sensibles, son capaces de convertirse en
el espejo del jinete que los monta, perciben inmediatamente factores
como timidez, miedo, vacilación así como la confianza
y el valor, todo ésto lo denominamos como el sexto sentido
de estos maravillosos animales. Cuando tienen un entrenador hábil
es posible conseguir una gran afinidad.
El
caballo posee una memoria retentiva, lo cual es de gran importancia
en el entrenamiento, ya que si realiza bien sus tareas y es recompensado
éste lo asociara con una experiencia agradable y repetirá
la tarea gustoso en una fecha posterior, al igual si realiza mal
alguna de sus tareas como es cocear y se le reprende, asociará
el cocear como una experiencia desagradable y es poco probable
que repita la acción. El reprender o ser recompensado debe
ser inmediato, ya que se le permite asociar exactamente al animal
lo que está bien o no.
Al
caballo se le enseña por repetición y recompensa
y es una ardua tarea por parte del entrenador el cual debe ser
bastante hábil para que en determinado momento el caballo
reaccione a diferentes movimientos no muy perceptibles. Sin embargo
el desarrollo psíquico es muy importante, la mente del
caballo se desarrolla por naturaleza dentro de periodos cortos
de concentración, su desarrollo conlleva todas las limitaciones
de modo gradual que el cuerpo.
Es
importante mencionar que en algunas ocasiones los caballos demuestran
una gran capacidad de razonamiento, lo cual los hace superar dificultades
con las cuales llegan a toparse.
|