Para
aprender a montar, comenzaremos por conocer a su caballo, el mejor
momento es cuando lo cepillamos o lo aseamos. El cepillarlo regularmente,
nos dará a conocer cada centímetro cuadrado, siendo
capaces de detectar cualquier cambio o inflamación de los
miembros. El caballo apreciará lo que hace. Podemos recompensarlo
con alguna golosina de vez en cuando, este habito no debe ser regular,
ya que puede llegar a exigirlas, y de no obtenerlas puede ponerse
de mal humor, morder o hasta llegar a dar patadas de frustración.
Es recomendable darle golosinas con moderación pero no regularmente.
Debemos vigilar los ojos y las orejas del caballo para conocer
las reacciones a los ruidos u objetos que le asusten. Al entender
lo que dicen estos dos indicadores, nos ayuda a reemplazar el hecho
de que el caballo no pueda hablar.
Cuando conozca a su caballo, tendrá que aprender a llevarlo
de la mano con cabezada de cuadra y reata, así como la manera
de atarlo. Siempre debe acercarse al caballo con suavidad y tranquilidad
por delante o de lado, de manera tal que le vea. Debe hablarle en
un tono bajo y suave, pasar la cuerda de la reata suavemente alrededor
del cuello y, a continuación, colóquele la cabezada
de cuadra, deslizándola sobre su hocico y pasándola
por encima de las orejas antes de abrocharla.
Lleve al caballo por el lado izquierdo y mantenga su cabeza por
delante mientras camina junto a su espalda. No deje que el caballo
se quede atrás donde no lo pueda ver, ya que podría
pisarle o golpearle si algo le asustara.
Llegar a conocer a su caballo puede prolongarse hasta que se relaje
y se acostumbre a su nueva vida y ambiente.
Es muy importante que el principiante aprenda a comprender pronto
la manera de ponerle el equipo al caballo, conocer las distintas
piezas y saber para qué sirven. Desafortunadamente, muchas
escuelas de equitación omiten esta enseñanza porque
se pierde mucho tiempo. A menudo se le entrega al principiante el
caballo ya puesto, y puede que se convierta en un buen jinete
sin haber puesto o quitado nunca ni la montura ni la cabezada al
animal.
Los elementos esenciales son una cabezada de filete, una montura
de uso general con estribos del tamaño adecuado, aciones
y una cincha. Si va a tener su propio caballo y a montarlo regularmente,
necesitará otras piezas en su equipo, aunque esto dependerá
de cuánto vaya a montar y de si el caballo está estabulado
o suelto.
PARA PONER EL CABALLO, hay que atar al caballo con una cabezada
de cuadra y llevar todo el equipo a la cuadra. Si es necesario,
se colocarán primero las tijerillas por encima de la cabeza.
Después, la mantilla sobre el dorso del caballo, primero
hacia delante para deslizarla hacia atrás yendo en la dirección
del pelo y dejando libre la crin sobre la cruz. Si se utiliza
un sudadero, éste deberá estar ya colocado bajo la
montura. A continuación se pone encima la montura, que
debe tener los estribos subidos sobre las aciones y la cincha abrochada,
y dejar caer esta última con cuidado por el otro lado, de
modo que no golpee las manos del caballo.
TIJERILLAS. Cuando le ponga el collar cerciórese
de que no está torcido antes de pasarlo por la cincha y asegurarlo.
La cincha no debe ser apretada demasiado, pero es importante asegurarse
de que mantendrá la montura en su sitio sin pellizcarlo.
Sostenga la cabezada y desabroche la muserola y el ahogadero y pase
las riendas por encima del cuello. Tome la cabezada con la mano
derecha y acérquela despacio a la cabeza del caballo hasta
que el filete esté cerca de la boca.
Sujete el filete con la mano izquierda, tocándole los labios
hasta encontrar el hueco que hay entre los dientes en el lado de
la boca. Suba la cabezada hasta que el caballo tenga el filete en
la boca, luego meta las orejas, primero una y después la
otra.
Saque el tupé y la crin y enderece la muserola y la frontalera
si es necesario. Abroche el ahogadero y después la muserola,
que siempre va por debajo de los montantes, asegurando todas las
correas por los pasadores.
Deben caber cuatro dedos entre el ahogadero y el hueso de la mandíbula
y dos dedos bajo la muserola cuando esté apretada. Las muserolas
se colocan por debajo del filete cuidando de que no estén
tan bajas (o apretadas) y que interfieran en la respiración.
Las tijerillas, deben ajustarse de manera que las anillas
lleguen justo hasta la garganta para asegurarse de que la longitud
es correcta.
Las riendas de la cabezada se han de pasar por las anillas sin retorcerlas.
Deben usarse siempre topes, para prevenir que las anillas se enganchen
con las hebillas de las riendas que quedan cerca del filete.
La gamarra, debe abrocharse a la muserola después
de comprobar su longitud de manera que llegue hasta la cruz. Asegúrese
de que todo está en orden antes de sacar al caballo, pasando
las riendas por encima del cuello y guiándolo desde el lado
izquierdo y sujetándolas aproximadamente 15 cm por debajo
del filete con el sobrante en la mano izquierda. Compruebe y ajuste
siempre la cincha antes de montar y otra vez cuando esté
a caballo y después del período de calentamiento.
QUITAR EL EQUIPO
Después de desmontar, suba primero los estribos y afloje
la cincha. No hay ninguna regla que indique si se quita primero
la montura o la cabezada, pero normalmente se quita primero la montura
y se deja que el caballo se relaje y se revuelque antes de cepillarlo.
PARA QUITAR LA MONTURA, levante el faldón por el
lado izquierdo y desabroche la cincha, y déjela caer despacio
para que no golpee al caballo. Si utiliza martingala sáquela
de la cincha. Con una mano bajo el puente y otra sobre el borrén
trasero, levante la montura y quítela deslizándola
hacia usted sobre su brazo, cogiendo la cincha cuando pase por el
dorso. Coloque la montura con cuidado sobre la puerta o valla.
PARA QUITAR LA CABEZADA, trabaje de abajo hacia arriba.
Desabroche la muserola y después el ahogadero. Desabroche
las riendas y sáquelas de las anillas de la tijerillas si
es necesario. Con las riendas y la testera en la mano derecha, saque
la cabezada por las orejas, primero una y después la otra,
dando tiempo al caballo para que abra la boca y suelte el filete.
Ponga su mano izquierda encima de su nariz para evitar que levante
la cabeza y se haga daño antes de soltar el filete.
Si ocurre, es probable que la próxima vez le tenga miedo
a la cabezada. Quítele la martingala por encima de la cabeza
y ate al caballo o déjelo que se relaje y revuelque. Lleve
la montura y la cabezada al guadarnés y colóquelas
en un monturero y gancho para limpiarlas. Si enjuaga el filete en
seguida evitará tener que dejarlo después en remojo.
SUBIRSE AL CABALLO
Antes de subirse hay que comprobar si la cincha está bien
apretada, y asegurarse de que los dos estribos estén a la
altura adecuada. Si es principiante es esencial tener alguien cerca
hasta que haya superado este primer paso en la equitación.
De pie en el lado izquierdo, tome la fusta y las riendas con la
mano izquierda, lo suficientemente cortas como para evitar que el
caballo camine hacia delante, con su mano sobre la cruz.
Colóquese cerca de la espalda del caballo, mirando hacia
atrás, y ponga el pie izquierdo en el estribo. Con la mano
derecha, gire el estribo hacia usted y meta el pie. Al girar intente
no clavarle la punta del pie al caballo en el flanco. Con la mano
derecha sujete la montura y súbase, enderece las rodillas
y pase la pierna derecha por encima de la montura, con cuidado de
no darle una patada al animal en la grupa. Siéntese con suavidad
en la montura y ponga el pie derecho en el estribo. Compruebe que
la longitud de los estribos es correcta y simétrica antes
de coger las riendas con las dos manos y caminar.
Compruebe la cincha una vez más después de haber hecho
un poco de calentamiento.
ESCALÓN. La utilización de un escalón
facilita mucho subir al caballo y no fuerza tanto el dorso del animal,
la montura y las aciones de estribo. Vale la pena alternar las aciones
de estribo para impedir que la izquierda se estire con el uso. Lleve
al caballo al lado del escalón, lo suficientemente cerca
como para que pueda subirse a él con facilidad, y proceda
igual que antes. Puede que al principio haga falta enseñarle
al caballo a estarse quieto al lado del escalón y a veces
conviene tener un ayudante para que le hable al caballo.
Obligue al animal a que se esté quieto un momento después
de subir.
Dar el pie. Para darle el pie a un jinete, primero compruebe
la cincha y los estribos. El jinete debe tomar las riendas cortas
y la fusta en la mano izquierda, con la mano derecha sobre la montura
y de cara a ésta. El ayudante se ha de coordinar con el jinete
para ver cuándo tiene que dar el salto. El jinete ha de doblar
la pierna izquierda para utilizarla como punto de apoyo, y el ayudante
sujetarle la pierna por la rodilla y el tobillo. Al dar la señal,
el jinete ha de saltar con la pierna derecha, y alzarla para pasarla
por encima de la grupa, y sentarse con cuidado cuando el ayudante
suelte la otra pierna.
Para apretar la cincha una vez montado. Apriete la cincha
en seguida antes de salir. Coja las riendas con una mano lo suficiente
para que el caballo se esté quieto. Eche la pierna izquierda
por delante del faldón de la montura, con el pie dentro del
estribo, y levante el faldón, buscando los latiguillos. Si
no están lo suficientemente apretados, apriete la cincha
de agujero en agujero asegurándose de que los dos latiguillos
queden iguales. Baje los guardahebillas y coloque el faldón
en su sitio. Tire la pierna hacia atrás antes de salir. Cuando
el caballo esté caliente, apriete la cincha una vez más.
Alterar la longitud del estribo una vez montado.
Tome las riendas con una mano y, manteniendo los dos pies ligeramente
en los estribos, coja el final de una de las aciones y tire hacia
arriba. Una vez alejada de la charnela, puede mover la hebilla para
que quede más corto o más largo. Vuelva a tirar hasta
que la hebilla quede contra la charnela. Repita el proceso con el
otro estribo. Póngase de pie sobre los estribos con suavidad
para centrar su peso otra vez antes de salir.
Subir los estribos. Cuando haya subido los estribos pase
las aciones por dentro del estribo para asegurarlo.
Para bajarse del caballo. Coja primero las
riendas y la fusta en la mano izquierda y saque los dos pies de
los estribos. Coloque la mano izquierda en el puente de la montura,
inclinándose entonces hacia delante, y en un movimiento rápido
pero suave, pase la pierna derecha por encima de la montura, teniendo
cuidado de no darle una patada al caballo en la grupa. Deslícese
hacia el suelo y prepárese para aterrizar sobre los dos pies
con las rodillas dobladas. Acaricie a su caballo, suba los estribos,
y coja las riendas por encima de la cabeza del animal para llevarlo
de la mano.
Subirse y bajarse del caballo se hace normalmente desde el lado
izquierdo, pero debe ser posible hacerlo desde cualquier lado.
LA POSICIÓN DEL JINETE
La posición del jinete influirá en todos los movimientos
del caballo, así que es vital que la manera de sentarse y
la posición del cuerpo del jinete sea correcta desde el principio.
La parte más importante del cuerpo es el asiento, que debe
estar siempre centrado y relajado en la montura. Si no está
centrado no podrá usar bien el resto de su cuerpo ni mantener
el equilibrio. El jinete debe poder sentir los dos isquiones en
la montura y el cuerpo debe estar vertical y relajado, con los hombros
cuadrados pero elásticos y la cabeza alta mirando hacia delante.
Los brazos deben colgar con naturalidad, con los codos flexionados
y las manos colocadas justo por encima y a cada lado de la cruz,
con los pulgares hacia arriba.
Las piernas tienen también que colgar con naturalidad y mantener
relajados las caderas, los muslos y las rodillas, con la parte más
ancha del pie apoyada, pero sin hacer fuerza, en los estribos, el
tobillo elástico y el talón más bajo que la
punta del pie.
La elasticidad y el equilibrio son lo más importante una
vez que el caballo comienza a moverse. Debe dejar que su cuerpo
se relaje y se mantenga al unísono con el animal. Debería
ser posible pintar una línea imaginaria que baje desde su
cabeza pasando por la cadera y el tobillo. El peso del jinete tiene
que seguir esta línea, desde la cabeza bajando por la columna
y pasando del asiento a los talones.
CONTROL
El jinete debe confiar en que puede controlar al caballo. Aunque
el nivel de control depende en gran parte del entrenamiento del
animal, la idea de que el jinete puede parar o salir a su gusto,
da confianza.
Para poder estudiar detalladamente cada parte del cuerpo del jinete
es necesario percibir primero el contacto del jinete con la boca
del caballo y aprender a sujetar las riendas.
SUJETAR LAS RIENDAS
El jinete debe poder sentir al caballo con sus manos a través
del contacto con la boca. Ha de haber una línea recta desde
el codo a través de la muñeca hasta el filete. El
principiante debe mantener las manos bajas al principio hasta que
mejore su equilibrio, y dejarlas lo más quietas posible.
La rienda se sujeta entre los dedos meñique y anular, saliendo
de la palma de la mano entre los dedos pulgar e índice. Hay
que mantener los dedos relajados, sin notar rigidez ni presión
en las riendas.
Es difícil, pero vital, aprender la correcta longitud de
las riendas para mantener siempre un contacto ligero sin que interfieran
en la boca del caballo.
El jinete también debe saber acortar o alargar las riendas
sin perder contacto durante este proceso, y aprender a montar siempre
con la misma longitud en las dos riendas, ya que en caso contrario
se forzará al caballo a ir torcido hacia delante.
Las ayudas Las ayudas son las indicaciones que da
el jinete al caballo a través de las manos, piernas, asiento,
espalda y voz, conocidas en conjunto como ayudas naturales. Las
ayudas artificiales adicionales incluyen la fusta y las espuelas,
que refuerzan las ayudas naturales del jinete. Con el jinete avanzado,
las ayudas se convierten en una cadena de mensajes sutiles, que
el caballo advierte con claridad aunque resulten casi invisibles
al espectador inexperto. Los gritos, tirones y patadas son inaceptables
y no son la manera de obtener lo mejor de su caballo.
Las manos
Las manos representan la ayuda más básica para controlar
y dirigir al caballo, controlando la dirección de la cabeza
a través de las riendas.
Una suave resistencia de las manos le indicará al caballo
que vaya más despacio o pare.
Es importante que el principiante entienda que no debe dar tirones
de las riendas hacia la izquierda, derecha o hacia atrás,
incluso en el caso de que con ello obtenga los resultados deseados.
La boca del caballo es muy sensible; es suficiente sólo un
poco de presión de los dedos del jinete para que reciba el
mensaje. Utilizar las piernas a la vez que las manos creará
el equilibrio e impulsión correctos para conseguir que los
movimientos se ejecuten con facilidad. Debe haber en todo momento
un movimiento de tira y afloja en los dedos del jinete.
Esto se consigue teniendo siempre los brazos relajados
y en la posición correcta. Incluso con un caballo que tira,
el brazo no debe tirar del cuello y la cabeza del caballo. Si el
animal se niega a responder a sus manos, utilice las piernas y,
sólo si es necesario, la fusta.
Tirar de las riendas continuadamente será incómodo
y le hará daño, porque creará tensión
y rigidez en la boca, mandíbula y cuello del caballo.
Las manos están muy marcadas por la elasticidad
de los hombros, codos, brazos, muñecas y dedos. Sobre todo
tienen que estar relajadas y quietas, con los dedos preparados para
"jugar" con las riendas. En una curva, la mano de dentro
indica la dirección, mientras que la mano de fuera controla
la encorvadura y la velocidad y regula el aire.
Con el jinete más avanzado, las manos pueden influir en la
posición de la cabeza y el cuello del caballo.
LAS PIERNAS
Las piernas controlan la grupa del caballo, crean la impulsión,
la incurvación y el equilibrio, y pueden utilizarse independientemente
la una de la otra o las dos a la vez. Su posición es totalmente
crucial para cualquier tipo de monta.
Las articulaciones de las caderas, rodillas y tobillos
deben estar relajadas La rigidez en estas articulaciones disimularán
el efecto de la ayuda. Utilizar las piernas juntas ayuda a mantener
el caballo equilibrado. Utilizadas independientemente, la pierna
de dentro crea más incurvación y puede crear también
más energía cuando haga falta. La pierna de afuera
controla la grupa, impidiendo que salga hacia fuera, y la sujeta
en la posición requerida para algunos movimientos. También
es la ayuda para salir al galope con un apretón momentáneo,
relajando cuando el caballo responde. Las patadas o el uso excesivo
de los talones son inaceptables como ayuda y no se deben permitir
desde el principio. No sólo es incorrecto sino que hace que
las puntas de los pies apunten hacia fuera, lo que queda muy mal
desde el punto de vista estético.
EL ASIENTO Y LA ESPALDA
El asiento debe ser profundo y estar relajado en la montura, para
que el jinete se convierta en parte del caballo. Para conseguirlo
es esencial relajar las caderas. El asiento, junto con la espalda;
influye en el grado de impulsión, y cuanto más entrenado
esté el caballo, más efectivas serán estas
ayudas. El equilibrio es esencial; permitir que el peso se adelante
o se atrase demasiado dificultará que el caballo pueda moverse
correctamente.
La espalda debe relajarse con el movimiento del caballo. Cualquier
rigidez le será transmitida a éste, creando tensión
y un acortamiento del tranco o incluso una señal para parar.
El jinete debe mantenerse elástico y vertical sin esfuerzo,
con los hombros relajados y la cabeza alta y mirando hacia delante.
Es importante señalar que la posición de la cabeza
del jinete puede afectar considerablemente al caballo, ya que es
la parte más pesada del cuerpo humano y cualquier inclinación
afectará al equilibrio del animal y a las ayudas.
LA VOZ
La voz se puede utilizar de muchas maneras, por ejemplo para dar
órdenes, Para controlar, animar, calmar o recompensar al
caballo.
Si en un entrenamiento temprano el caballo aprendió a obedecer
palabras como "wooh", "paso", "trote"
y "galope", se utilizarán otras ayudas para complementar
la de la voz. Lo importante es el tono. Ya sea para calmar, animar
o despertar, debe ser consistente.
LA FUSTA
Utilizada con discreción es una ayuda artificial extremadamente
útil. Se puede considerar como una extensión de las
ayudas naturales para llegar a partes del caballo que aquéllas
no pueden (como la grupa), y un ligero toque con la fusta puede
devolvernos la atención del caballo. Se lleva en la mano
de dentro, a no ser que se necesite para reforzar la ayuda de la
pierna de fuera.
Su uso puede crear más impulsión y se
utiliza para la doma y entrenamientos especiales.
La fusta como castigo sólo se debe utilizar en raras ocasiones,
aunque debería bastar la voz.
Todos los caballos jóvenes se tienen que entrenar y montar
con fusta. Igual que todo el equipo, la fusta debe convertirse en
un artículo diario, y su presencia nunca debe causar miedo
al caballo joven.
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