| Al
comprar un caballo siempre debemos buscar la ayuda de alguien experimentado
que nos dé una segunda opinión. Es importante antes
que nada evaluar el nuevo caballo, cuestionarnos acerca si es realmente
el tipo de animal que necesitamos. Podemos comenzar con estas sencillas
preguntas: ¿El caballo es del tipo y tamaño adecuado?,¿Presenta
una adecuada proporción?, ¿Es fuerte y bien equilibrado?,¿Tiene
movimientos armoniosos?, ¿Su acción es recta con los
tractos cortos y pequeños?, ¿Sus cascos son resistentes
y sus huesos limpios?, ¿De primera impresión me ha
gustado?.
Todas
estas preguntas debemos hacérnoslas antes de comprar al caballo,
ya que es un ser vivo el que estamos adquiriendo y el mantenimiento
posterior es arduo y requiere de máxima atención,
si existe alguna pregunta a la cual honestamente digamos "NO",
este caballo no tiene por qué interesarnos.
Si en determinados casos, al verlo vemos algunas características que nos agradan es recomendable montarlo, ya que ésto nos ayuda a percibir la química entre el animal y nosotros mismos, el carácter del caballo debe ser compatible con el nuestro, y examinarlo detalladamente en todas sus partes, tales como:
Cabeza y cuello, presentando armonía en el cuerpo y agradable a la vista, el espacio entre la mandíbula debe ser suficiente, la mirada debe ser tranquila y generosa, en ocasiones encontraremos los ojos blancos o demasiado pequeños, ésto es un punto de cuidado ya que por lo general son caballos sumamente difíciles y necios. El porte de la cabeza tiene importante relación con la implantación alta o baja del cuello. Si la cabeza es pesada o grande el riesgo que se corre es que el caballo puede volcarse sobre las espaldas. Si presenta un perfil convexo es sinónimo de nobleza.
Orejas: La correcta posición y la más recomendada es la posición hacia delante, de lo contrario denotan un mal genio y poca nobleza en su actitud.
Espaldas: Largas e inclinadas tomando en cuenta la punta de la cruz. Esta última debe contar con una altura razonable sin llegar a ser muy pronunciada.
Pecho:
Ancho y Fuerte, mostrando su fortaleza.
Extremidades:
Rectas y fuertes, de nacimiento desde la espalda de forma vertical
hasta llegar al suelo. Contando con muchos huesos, lo cual lo podemos
verificar debajo de la rodilla.
Rodillas:
Lisas y rectas, sin presentar dobles traseros, si notamos una
inclinación delantera no es de preocuparse, sin embargo si
ésta es pronunciada puede ocasionar tropiezos en el andar
del animal.
Cañas:
Cortas y lisas, con mucho hueso a la vista de perfil, si ésta
es larga dudosamente será fuerte. Deben resaltar los tendones
y ligamentos.
Menudillos:
Lo más importante es cerciorarnos que sean fuertes sin presentar
rasgos que muestren la edad, como es el caso de hinchazones o vejigas.
Si son redondas no es muy recomendable ya que el grado de lesionarse
es más alto.
Cuartillas:
Fuertes, medianas de longitud inclinada. Cuando son rectas influyen
automáticamente en las otras articulaciones provocando una
monta incómoda, si de lo contrario son inclinadas, ocasionan
lesiones con mayor facilidad aunque presenta la monta cómoda.
Cascos:
Es de las partes más importantes, deben ser iguales los trancos
traseros y delanteros. Los cascos delanteros son más redondos
que los traseros ambos deben ser equilibrados. La inclinación
del casco debe ser uniforme y presentar un ángulo de 50°
tomando como base el suelo. Cuando se presentan giros hacia fuera
provocan que se toque el caballo, lo cual puede provocar una cojera.
Cuando son estavados o giran los piés hacia adentro afecta
la articulación del menudillo. Si posee piés planos,
o suelas delgadas pueden presentar callos y hematomas, normalmente
podemos notarlo por que los talones son bajos y débiles,
puede remediarse este defecto utilizando taloneras. También
encontramos talones contraídos lo cual es sinónimo
de poca fuerza para los trabajos pesados, o bien que poseen la enfermedad
navicular.
No
se debe tomar en cuenta caballos con los cascos desaparejados, con
la pared del casco rugosa o con anillas, pues es resultado de infosuras,
sin embargo de no presentar pronunciadas alteraciones, quiere decir
que el cambio de dieta ha sido la causa.
Cuerpo
y Dorso: Caja toráxica elástica y amplia dando
un espacio prudente a los órganos vitales. Con el dorso corto
y fuerte, con un espacio considerable para el corazón, con
mucha espacio de cincha, mostrando fuerza. Cuando los dorsos son
largos, débiles, flancos planos y pecho estrecho, denotan
un desarrollo incompleto, y el engordarlos representa una dificultad.
Por lo general las yeguas son más largas de dorso en comparación
con los caballos, sin embargo presentan gran fortaleza en los riñones.
Cuando el dorso es corto la monta es incómoda y hay problemas
en la potencia en obstáculos grandes.
Grupa:
Debe ser fuerte en los adultos, los ángulos bien proporcionados
entre la cadera, la babilla y el corvejón. Debe ser cuadrada
y lisa la punta de la cadera, las nalgas deben presentar una buena
conformación, la punta del corvejón debe quedar alineado
debajo de la punta de la nalga.
Corvejones grandes y presentando un buen ángulo, con musculatura
hasta debajo de la cola. Si llegan a estar partidos por la cola
por lo general son flojos en la parte trasera. La grupa debe verse
redonda y fuerte viéndola desde atrás, los corvejones
directamente debajo y los miembros rectos hasta los talones.
Cola:
Puesta en un buen ángulo no muy baja debe estar en posición
central y recta. Si tiende a retorcerse, tensarse o ladearse indica
problemas dorsales.
Alzada:
Debe ir de acuerdo al propietario y al trabajo al que va a ser asignado
el caballo. Cuando es demasiado grande es mas difícil de
controlarlo. Para medirlos tomamos en cuenta el punto más
alto de la cruz. Es una tradición el medirlos por las manos.
La alzada es muy importante, más aún cuando tenemos
la intención de presentarlo en alguna categoría específica.
Se considera maduro a un caballo después de los seis años
y todavía a esta edad pueden seguir creciendo.
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