| Cuando
mantenemos al caballo en el prado es importante tomar en cuenta
sus necesidades; como es la zona, que va de acuerdo, al tipo de
terreno, posición, drenaje y la cantidad de caballos que
se encuentre en éste. La mínima que se toma es por
cada caballo, le corresponde tres cuartos de hectárea.
En
pastizal al igual que en la caballeriza, debe existir un abrevadero,
el cual es recomendable que no sea estancado, ya que el caballo
no lo encuentra apetitoso, el agua debe correr, regularmente son
ríos, donde el caballo bebe el agua.
Las
divisiones de los prados debemos hacerlas con sumo cuidado, ya que
en ocasiones con un vallado inconveniente podemos provocar lesiones
serias al caballo, dentro de los más apropiados encontramos:
Setos
naturales: Con abundante follaje, siempre rodeando la zona en
su totalidad. La ventaja es que dan sombra y refugio que puede ser
utilizado por el caballo durante todo el año.
Vallado
de madera: Otorga seguridad, éste debe tener barras horizontales
y presentar una altura prudente para que el caballo no salte, la
altura pude ser de 1.37 cm. Las barras deben estar compuestas de
madera dura y las barras no deben tener clavos salidos, ya que podrían
lesionar al caballo.
Alambre
liso: Debe estar tensado, con la hilera inferior a una altura
mínima de 30.5 cm. del suelo, evitando que el caballo meta
una mano y se lastime al intentar tirar hacia atrás.
Alambre
de espino: No es recomendable ya que causa heridas frecuentemente.
Vallado
eléctrico: es efectivo, ya que el caballo aprende a respetarlo
en corto tiempo.
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