La competencia consiste en completar un número determinado de etapas o fases con una cantidad de kilómetros preestablecidos. Al final de cada fase los caballos son inspeccionados por veterinarios quienes, de no mediar ningún problema médico, darán la autorización para continuar en carrera.
La fase más difícil de una carrera nunca suele estar al final.
La distancia a recorrer es de 160 kilómetros divididos en 4 fases, para los Campeonatos Mundiales, la que es completada por los competidores en 12 horas y más.
Esta disciplina ecuestre pone a prueba toda la resistencia física y sicológica del caballo y del jinete, ya que ambos deben recorrer grandes distancias en un día, a través de los más diversos terrenos y en contra del reloj.
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