No
se sabe con exactitud cuándo y dónde fue domesticado
el caballo, ya que remontándonos al pasado antiguamente el
caballo era un tabú. Hasta los días de Salomón,
dicho tabú era tan estricto como el que existía por
los cerdos o los perros. El hebreo recordaba con respeto a los patriarcas
que habían montado camellos y asnos, pero en ningún
momento a caballos, el caballo estaba relacionado con invasores
extranjeros, asirios, egipcios o persas. En el Antiguo Testamento
existe una completa indiferencia ante dicho tema y existen minúsculos
vestigios al respecto. Sucede exactamente lo mismo con autores clásicos,
los cuales exponen el desarrollo de enormes civilizaciones del Mediterráneo
aproximadamente a partir del 800.a J.C., durante esta fecha ya se
había llegado a la domesticación, pero no en la zona
mediterránea.
Se tienen datos de que durante el tercer milenio antes de Cristo
la domesticación ya había tomado lugar en ciertas
partes del mundo, sin embargo a consecuencia de diversas investigaciones
arqueológicas, la fecha se remonta hacia los primeros siglos
de dicho milenio al nordeste del Mediterráneo abarcando desde
la cuenca de Oxus (Amu-Daria) hasta los confines más lejanos
de Siberia, en el litoral del estrecho de Bering, o en algún
punto de la línea que une en diagonal estos dos límites.
No existe un dato preciso de "cuándo" y "dónde",
comienza la domesticación del caballo, y encontramos diversas
contradicciones acerca del tema, ya que algunos son partidarios
de la filiación única, otros que existen diversas
ascendencias, existen difusionistas que defienden que el domador
de caballos surgió en un único centro, a partir del
cual la cultura ecuestre se extendió alrededor del mundo;
otros en cambio opinan que la domesticación no se dió
sólo por imitación, sino que diversos pueblos sin
ningún contacto entre ellos, emprendieron la doma ecuestre.
Algunos textos como el de Jenofonte (431-350 A.C.), quien
es reconocido como un excelente entrenador de caballos y oficial
en la caballería griega; su libro abarca la doma y cuidado
del caballo, hoy en día sigue vigente ya que incluye varios
detalles de movimientos de alta escuela. Algunos de los pasos como
el salto organizado no fue practicado sino tiempo después.
Las implicaciones prácticas del texto de Job, así
como textos egipcios y babilónicos, o bien el dominio de
lenguas vigentes en el Imperio hitita hacia el 1400 a. J.C., nos
darían una idea mas clara del origen de la domesticación
del caballo, esto nos lleva a referirnos a uno de los textos más
importantes de la doma, El manual del adiestramiento con carros,
del mitanio Kikkulis.
Existen pruebas del empleo de caballos en diferentes regiones del
Viejo Mundo, aproximadamente 16 años antes de que el texto
de Kikkulis fuese escrito.
Se
habla del testimonio del arte pictórico y de los restos de
útiles que pertenecieron a pueblos ignorantes de la escritura,
uno de estos domesticó por primera vez al caballo, pero no
se sabe cual, tener la certeza de dónde o cuál fue
el primer pueblo que domesticó al caballo es una interpretación
que dejamos a la arqueología apoyándose con las tradiciones
orales de los pueblos que vivieron a lo largo de la línea
diagonal que va desde la cuenca de Oxus a la costa del Pacifico,
en Siberia. El origen de la domesticación es una teoría
aislada, y se descarta cualquier explicación.
Los cambios del caballo doméstico a lo largo de los treinta
primeros siglos, lo seguiremos ciñendo a las cuatro razas
locales que definíamos anteriormente.
Del Pony Celta (Tipo 1), denominado por Ewart, fue domesticado
seguramente por los antecesores del pueblo celta, quienes habitaban
en el noroeste de Europa, como fueron los pictos de Escocia (Indígenas
de la ant. Escocia, llamados así porque se pintaban el cuerpo).
Este tipo de caballo era capaz de desarrollar un trote muy rápido
con una acción de barrido, adaptado al tiro de carruajes
en yuntas.
Las pinturas rupestres de la península Escandinava que datan
de la edad del Bronce incluyen representaciones de yuntas en Ponies
uncidas a carromatos y se cree que las bestias pertenecían
a este mismo tipo 1. En este caso la domesticación estuvo
a cargo de los invasores indoeuropeos, precursores de los escandinavos,
los cuales introdujeron a las ovejas, cabras y bovinos, así
como el cultivo de la tierra.
En las primeras fases de la historia ecuestre, los carros serían
tirados por Tarpanes que procedían del cruce entre los tipos
1 y 4. La migración celta que se produjo hacia mediados del
primer milenio a J.C. remontó dicho valle y el eje que recorre
Suabia, Borgoña y Bretaña. Al ser un pueblo conquistador,
criaron un gran número de caballos a lo largo de su ruta,
los cuales serian uno de los elementos más destacados como
los robustos equinos de las estribaciones de los Alpes, capturados
a su paso por la cara septentrional del macizo. Sería falso
el afirmar que estas tribus que llegaron al Canal de la Mancha,
con el objetivo de invadir las islas Británicas, llevaban
caballos de pura raza, puesto que al otro lado del estrecho
encontrarían una raza más uniforme, poseedora de sangre
del tipo 1 con una pequeña adición del tipo 2.
Al establecerse, comenzaron por cruzar sus garañones con
las hembras aborígenes, de esta cruza nació el caballo
británico el cual se caracterizaba de poseer elementos
de los cuatro tipos.
El caballo Przevalski (tipo 2), es muy probable que este
tipo haya sido el primer equino domesticado. Habitaba en el Nordeste
de Asia, y su domesticación sustituyó al reno. Los
yakutos, continúan montando caballos y renos. Estos pueblos
estaban familiarizados con el uso del lazo lo cual facilitó
la doma del caballo; debió ser más sencilla la domesticación
del caballo de estos pueblos por la experiencia adquirida con los
renos. Como ejemplo tenemos las diversas condiciones meteorológicas,
hombres montados en renos o trineos, capturaban con lazo a los caballos
entorpecidos por la nieve, como el pueblo pulkka de los lapones.
Es probable que los caballos recién domesticados fueran utilizados
sólamente como animales de monta y carga, o bien para tirar
de un trineo.
Así llegamos al caballo ensillado, el cual proporcionó
mayor movilidad a los jinetes de Mongolia, Manchuria y este de Siberia.
Con este tipo se inician las extensas cabalgatas de jinetes armados
con arcos laminados de doble curva, los cuales culminan con la invasión
de Europa por los turcos, aminoró a principios del siglo
XVII de nuestra era.
Este ciclo comenzó con la doma casi exclusiva del tipo 2,
a medida que las hordas de arqueros a caballo avanzaban hacia el
oeste y el sur, se incorporaron diversas variedades de caballos,
como ocurrió con los pueblos celtas. Extendiéndose
una vez más, estas cabalgatas se dan desde el vórtice
de Mongolia, su primer resultado en Europa se conoció sobre
todo, por las invasiones de las cuadrigas indoeuropeas y turcas,
las cuales emigraron hacia el oeste, bajo el mandato de jinetes
arqueros mongoles. Llegaron otros indoeuropeos a caballo, los cuales
portaban arcos de tipo tártaro. Sin duda el pueblo más
famoso fue el escita, los cuales fueron responsables de la
expulsión del pueblo celta del valle del Danubio, ahuyentándolos
hacia la costa atlántica. El motivo que amenazó a
Europa con los albores de la era cristiana, fueron los partos.
Raza Niseana (tipo 3), con una alzada más alta que
cualquier montura utilizada por los griegos en tiempos de Jenofonte,
aparecen en Europa en considerable número. Se encontraban
en posesión del enemigo, pero esta situación se invierte
al momento de la conquista de Persia por Alejandro Magno, la cual
fue posible por la intervención de la infantería macedonia
y los jinetes del reino anexionado de Bactriana (norte de Afganistán).
Tras la conquista del Imperio persa, caballos bactrianos fueron
enviados a Macedonia para mejorar la raza local del tipo Tarpán.
Caballo ProtoÁrabe (tipo 4), los cuales tenían
la desventaja de ser demasiado menudos para ser utilizados como
corceles de batalla. Los sucesores de Alejandro Magno (periodo helenístico),
al gobernar territorio Europeo y Asiático dieron pie a que
estos caballos poblaran considerablemente la Europa mediterránea,
transcurrieron varios siglos antes de que recibieran el nombre de
árabes.
Cuestionando el origen del tipo 4, encontramos que el descendiente
no es el pony caspiano, el protoárabe, jamás existió
como animal salvaje, buscamos sin embargo un posible antecesor del
caballo árabe y sus posible parientes próximos, lo
cual nos conduce a la obra Origen Múltiple Del Pura Sangre
Ingles, de Ridgeway. Este autor fue desprestigiado, ya que no
era zoólogo ni arqueólogo, y las pruebas presentadas
acerca del origen del árabe se basaban en autores meramente
clásicos. Sin embargo debemos considerar que la época
de la ciencia en este periodo no era tan evolucionada como en nuestros
días. Algunos de los biólogos modernos han esgrimido
las teorías de Ridgeway. Ridgeway decía que el protoarabe
era un híbrido, producto de la unión del caballo salvaje
asiático, o de sus descendientes domésticos, con ciertas
especies de cebra, las cuales habían sido domesticadas en
otros tiempos; y que dicha cruza solo se había dado en el
norte de África.
La dotación cromosómica de un híbrido es la
suma de sus progenitores dividida por dos. Si esto es correcto,
daría un resultado impar, como se da en casi todos los casos,
así que el híbrido es estéril como el mulo.
Cuando se da un resultado par, los híbridos pueden aparearse
y de dicha cruza daría una nueva especie o subespecie.
Miklos Jankovich apunta que la dotación cromosómica
de las especies actuales no se ha establecido con exactitud, de
las que se tiene conocimiento es de algunas clases de cebras, cuyos
cromosomas sumados a los del caballo Przevalski y dividido por dos
dan como resultado un numero idéntico al del caballo doméstico.
Con este resultado Jankovich apoya la teoría de Ridgeway
y prueba que este último con su teoría del Origen
puede ser factible. Sin embargo Ridgeway se equivocó al decir
que el caballo fue antecesor de la cebra y no a la inversa.
Existen diversos precedentes de la doma de animales para el uso
de monta y tiro, actividad que fue sustituida; como el caso del
alce de las regiones subárticas de Eurasia y del onagro en
Mesopotamia. Los únicos ejemplares del alce y el onagro llevan
una existencia salvaje o se encuentran recluídos en zoológicos.
Las pinturas rupestres de la costa del mar Blanco y las tablillas
de arcilla de Iraq, ilustran arrastrando hombres en patines, tirando
de trineos y uncidos a los carros de combate sumerios.
Las cebras no pueden ser igualadas en capacidad con los caballos,
estos últimos poseen mayor habilidad en el tiro y monta,
el motivo por el cual la cebra no es apta para la monta es la cruz,
ya que no es lo suficientemente pronunciada.
Es hasta la época de Augusto cuando se reconoce la raza
Árabe. Los autores Europeos de la antigüedad, dan la
impresión de que los pueblos árabes utilizaban asnos
en tiempos de paz y camellos en tiempos de guerra. El caballo era
muy escaso en Arabia en los comienzos de la era cristiana y siguió
siendo en tiempo de Mahoma, el cual demostró en las guerras
santas la superioridad del caballo sobre los camellos, en los ejercicios
militares. Fue así que esta raza fue criada al norte de África
y finalmente se introdujo en Europa. |
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