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los siglos XVIII y XIX los criadores rusos de la región del
Don emprendieron la tarea de dar nacimiento a una raza de caballos
destinados a las labores bélicas. Naturalmente que el nombre
de esta raza evoca de inmediato a los célebres Cosacos del
Don. Sin embargo el verdadero origen de esta raza de caballos debe
buscarse en las estepas donde vivían las tribus nómadas
mongoles.
Procedencia:
El verdadero origen del Don se remonta a los caballos de estepa
de las tribus nómadas, sufriendo la influencia del Nagai
mongol y el árabe persa, entre otras razas. Esta raza comenzó
a evolucionar a partir del siglo XVIII, finalizando tal desenvolvimiento
el siglo siguiente.
Características:
El cuerpo del Don muestra una estructura masiva, y su constitución
es poderosa, el pecho bien desarrollado y costillares de piezas
anchas y largas. Tiene una grupa redondeada y los cuartos traseros
tienen tendencia a inclinarse, la cola es de inserción baja.
La cabeza es de un perfil recto y tamaño mediano, la crín
de pelo fino y sedoso, es larga pero no muy espesa.
Historia:
En la actualidad el Don ayuda al transporte de las cosechas, al
arnés y al tiro agrícola. En los comienzos del siglo
XX no hubo mezclas de sangre alguna con estos poderosos caballos
del Don. Cabe mencionar que esta raza y sus jinetes, los famosos
cosacos, obtuvieron justa fama entre 1812 y 1814, cuando aproximadamente
60,000 cosacos ayudaron montando estos caballos a rechazar las fuerzas
napoleónicas. Desde entonces los Don mejoraron con los Orlov,
los Pura Sangre y los Strelet árabes.
Capa:
Las capas que predominan son el alazán y el castaño,
a veces con reflejos dorados.
Alzada:
La alzada ideal del Don oscila entre los 150 y 155 cm.
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