Una
de las diferencias existentes entre el Lusitano, el Español
y el Árabe es el mayor espacio libre que queda entre el cuerpo
del Lusitano y el suelo. Por otra parte, es un animal inteligente
dócil y muy sensible. No existe la menor duda de su ascendencia
del Español y probablemente del Árabe, aunque el porte
desmienta realmente este último. En efecto el Lusitano es una
versión portuguesa del Español, con el que se halla
estrechamente emparentado.
Procedencia:
El caballo Lusitano se utilizaba como montura de los miembros del
cuerpo de caballería portugués. También se utilizaba
para labores agrícolas poco pesadas de los granjeros del país.
Dada su elegancia es muy apreciado como caballo de tiro y de monta.
Características:
Es un caballo sensible e inteligente, ideal para la disciplina del
alta escuela de equitación. La cabeza es afilada y pequeña,
al igual que las mandíbulas y las orejas. La cabeza es muy
parecida a la del caballo Español. El cuello se haya afianzado
sobre sus poderosas espaldas, contribuyendo a su agilidad y buen
equilibrio. El antebrazo es muy largo, mostrando en las extremidades
un fallo de conformación que afecta la longitud de la caña
excesivamente larga.
Los pelajes del Lusitano pueden ser cualquier color propio de los
caballos pero preferentemente suelen ser tordos.
Historia:
En 1784 la casa real de Braganza creó el criadero de Villa
Do Portel, en la provincia portuguesa de Alemteixo, que posteriormente
fue trasladado a Alter dándole el nombre a una raza de caballos
creada a partir de 300 yeguas españolas.
Ésto con el propósito de crear un caballo destinado
a la equitación clásica en el Picadero Real Portugués.
Esta raza sobrevive en la actualidad.
Capa:
En el Lusitano se dán todas las capas pero predomina el tordo.
A veces presenta la tonalidad oscura heredada del Español.
Alzada:
La alzada media del Lusitano oscila entre los 150 y 160 cm.
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