El caballo
presenta menor predisposición a las enfermedades urinarias
en comparación con otros animales. Existen pruebas de la
presencia de problemas renales cuando el caballo encuentra dificultades
al acomodarse en el establo o presenta sensibilidad en la región
dorsal. La causa se debe a algunos tipos de cólico y lesiones
de los músculos lumbares o de la columna vertebral. Los potros
recién nacidos pueden adquirir una infección renal
por E. coli o por Actinobacillus equu1¡ (BVE), las cuales
causan abscesos diminutos y múltiples y algunos de los síntomas
de la enfermedad del potro adormecido. Los casos de cálculos
o de infecciones de la vejiga o de la uretra son raros. Cuando aparecen
estos trastornos, los síntomas son intentos reiterados de
acomodarse en el pesebre, junto con la eliminación de una
orina que contiene proteínas, pus y células purulentas
y/o sangre. |
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