Causadas
por microorganismos como los gérmenes o microbios. Existen
tres grupos principales los cuales son: virus, bacterias y hongos.
Subdividiéndose en familias, géneros y especies.
Dentro del grupo de las bacterias encontramos a los estreptococos,
los estafilococos y la Klebsiella, que se diferencían al
microscopio, por medio de los cultivos y en exámenes bioquímicos,
sexológicos y de otros tipos, que ayudan a distinguir las
formas más estrechamente relacionadas.
Los
microbios son capaces de vivir en la superficie de la piel o en
las mucosas que tapizan las cavidades del cuerpo, tal es el caso
de boca, vagina, etc. Invaden tejidos y se resguardan en el interior
de las estructuras corporales, como hígado, riñones
o huesos. Algunos que se encuentran dentro del cuerpo, forman
parte de un sistema de beneficio mutuo, no todos son dañinos,
como las bacterias del colon y del ciego, los cuales digieren
la celulosa y las fibras del alimento del caballo. Cada microbio
posee una capacidad relativamente desarrollada para invadir el
cuerpo y causar daños a este término se le denomina virulencia, la cual es notoria en la práctica de
acuerdo a la gravedad de la enfermedad que ocasiona y la velocidad
de transmisión en la población equina.
Como es el caso de la bacteria Streptococcus equi, causal
de la enfermedad conocida como adivas, la cual produce
en el caballo un estado febril que se propaga rápidamente
entre los otros huéspedes de la cuadra. También
tenemos al Streptococcus pyogenes el cual produce enfermedades
del útero.
Éstas varían de acuerdo a las circunstancias ambientales.
Como la bacteria E. coli la cual es ubiquitaria y la encontramos
en las heces de los caballos y en el intestino. Puede vivir en
el suelo, sin consecuencias, puede causar diarrea en los potros,
presentando características epidémicas aumenta su
virulencia con el contagio de un animal a otro, aumentando la
gravedad. El causal es la falta de resistencia del potro.
Un factor importante en la relación entre microbio y huésped
es la inmunidad. La cual se adquiere mediante la capacidad de
células especiales del cuerpo que producen anticuerpos,
los cuales neutralizan el microbio invasor. El anticuerpo tiene
que ser específico del microbio, o de lo contrario no tendrá
efecto impidiéndole el establecimiento en los tejidos.
Es así como las vacunas ayudan al individuo a desarrollar
inmunidad; siendo artificial, pero su modo de producirse es análogo
al de la natural.
Independientemente de la inmunidad, los individuos varían
en su respuesta a la infección, debido a factores predisponentes
que hacen al organismo susceptible.
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